viernes, octubre 23, 2009



El Joven y La Rosa (3º Parte)



Clio, era una chica que vivía en un pueblo pequeño de una isla, el nombre de aquella es mitologicamente conocida, mucho se ha hablado sobre que ha sucedido con aquella isla, por que nadie la encuentra. Yo que vivo aquí puedo decir que es un lugar hermoso y que sólo lo pueden aquellos que de cielo y estrellas no viven.

Recuerdo que Clio caminaba todos los días por un bosque en donde siempre disfrutaba de los colores y aromas de las flores -asi como yo-, su mamá desde pequeña le enseño el respeto y la admiración por aquellas flores silvestres cerca de su hogar, le encantaba cuidar de los animales, tenía un caballo llamado raimundo era un temible, siempre comía pastizal pero las petunias siempre temían que pudieran darle una mordida a sus pétalos.

Un día en su caminata hacia el pueblo de aquella isla, ella se fijó en mi, pero creo que iba algo apurada porque no se pudo detener mucho tiempo, al regreso que ya era bastante tarde, pero no había estrella en el cielo, Clio paso en un armatoste de grandes ruedas y muy ruidoso, con un señor barrigote, yo me he asustado y he cerrado mis pétalos del susto a ser aplastada.

Entre petalos he visto que ha bajado unas yardas mas allá y note que miraba como si algo se le hubiera perdido, pero continuo su camino hasta su hogar que no quedaba muy lejos, cerca de los olmos y los sauces...

Hoy, por la mañana cuando me estaba estirando, ya que mis pétalos estaban algo truncados, porque pase muy mala noche, viendo que no habian estrellas, por lo que no pude ver si podía encontrarte y eso me mantuvo despierta... y muy mal.

Alterminar de estirarme, me di cuenta que andaba buscando algo y cuando ha estado cerca ha dicho - Ahi estás!- y yo me he sonrojado, como veras estaba más roja de lo habitual y me ha comenzado hablar como si supiera que yo podia hablar. Despues que ella me hablo, le he contestado y ella se ha sorprendido ja ja ja, me ha dicho que me encontraba triste y descuidada, y le comenté que habia pasado mala noche y que mis raices estaban algo mal, ya que no tenía muchos animos de hacer mi fotosíntesis y coger nutrientes.

Clio me prometió que me cuidaria y me haria cariños, pero la verdad no me conmueve, lo agradesco pero sólo te recuerdo a ti, que me cuidabas de las temibles orugas y me cuidabas del viento y lluvia, para que no se destrozaran mis pétalos, pero hoy estoy sin mi refugio y ya el tiempo esta haciendo estragos en mi cuerpo.

Aquella chica, me ha contado que trabaja en un banco con aquel señor barrigon, que vivía sola, que tenía un animalito que era un gato, llamado glotón, y que no tenía familia, que estaba sola al igual que yo, -vaya! la gente y nosotras somos solitarias-

Aquel señor barrigon, dueño del lugar donde trabaja ella, la ha invitado a la fiesta de cumpleaños de su mujer, por eso aquel día ha pasado con él, en ese armatoste espantoso. Pero no ha queAñadir vídeorido ir por que me queria ver a mi, -si a mi era quien buscaba, lo imaginas- no se que ha encontrado de especial, ha terminado de hablarme diciendo que soy de hoy en adelante su protegida, -sabes- me asombra su capacidad de querer cuidarme, pero aun no me siento querida, sólo te quiero a ti a nadie más.

-Donde estaras, con quien te encontraras, es extraño hoy quiero ver las estrellas ésta noche a ver si te puedo encontrar.-

Hey! en que piensas? -me ha dicho Clio- pero me he quedado helada y le he dicho que en nada.

-Tu sabes como soy.-

-Clio notó la tristeza de la respuesta - Hey! pequeña sabes que hare, preguntare en el pueblo y a mis vecinos, que son unos trabajadores de agricultura como podría ayudarte y que cuidados debo darte, se ademas que ha llegado un joven que puede sanar flores y que es muy especial.

Al escuchar, sólo retorno a ti. Es alguien como tu un amante de flores pero que viene de la ciudad lejana. La chica con firmeza le dijo -Que ésta tarde iré a verlo luego de mi trabajo para ver si puede venir a verte y decir que ocurre con tus hojas.

Y yo sólo pienso -Tal vez un día puedas conocer a este joven que me quiere ayudar y a ésta chica.-

Al tiempo Clio me ha acariciado mis petalos y removido mi tierra, ha pasado el tiempo y me ha dicho que debe irse a trabajar, yo me quedare aqui, viendo el cielo entre los árboles que están a mi lado y no dejo de pensar en que es extraño...

... Hoy quiero ver las estrellas......ésta noche, a ver si te puedo encontrar...



:::Continuara:::

lunes, octubre 19, 2009



El Joven y La Rosa (2º parte)


Hoy el cielo esta hermoso, las estrellas están brillando junto a una luna que deja entrever su sonrisa, yo quiero que me conoscas y me recuerdes, tal vez cuando leas mis recuerdos y anécdotas ya no estaré.

Estoy aquí donde vivíamos recueras, esta isla de grandes parajes, de lindos bosques que me contabas recorrer. Recuerdo cuando me has dicho que te haz topado con un gran rebaño de animales que yo encontraba enormes, para mi eran mucho más terrible que las orugas, aquellas temibles bestias come hojas. Que tu bien llamabas ovejas.

En tus pláticas me imagine de ésta isla, un lugar hermoso, de grandes montañas, manantiales donde se encontraría algun familiar, pequeñas rosas blancas, rojas, rosadas, besitos; quienes son mis pequeñas hermanas.

Esta noche me cae rocio, me lo han traido mis amigas mariquitas, tan sublimes con su color rojo y pequeños puntos de color negro. Se han alegrado al verme más contenta, pero me han traido tu recuerdo de aventuras en el mar, donde te agradaba nadar y nadar, dando revolcones en las olas terminando agotado -sonrío-.

Llegabas cerca de mi agotado, posabas tu cuerpo junto al mío y te quedabas dormido mirando el cielo mientras yo con mis pétalos acariciabamos tu piel hasta que la luz se escondia.

Cómo extraño tu compañia...-pienso-. Debes estar ocupado en aquel sitio que me haz contado una vez, lleno de hermosos edificios, plazoletas y con gente como tu. O tal vez haz querido salir de ésta isla para encontrar un lugar mejor para ti para no recordar el dolor que un día me atreví darte a ti.

Ya es casi de mañana y no me atrevi a dormir, no quiero soñar de ti. Quiero volver a encontrarte y decir que soy, que soy una pequeña flor que cometió un error, pero que te ama con frenesí. Tus suaves caricias que toques más hermosos -en aquellos recuerdos bellos de amor, cayendo la rosa se encuentra, no ha existido rosa mas terca. En su ensueño relaja sus pétalos enamorados-.

Al despertar por entrada la media tarde, la pequeña rosa es visitada por el joven amigo que quiere sanar sus hojas tristes.

Hola mi pequeña rosa como has despertado -le ha dicho el joven-
Muy bien me he quedado desvelada pensando en alguien especial...Disculpa, cual es tu nombre que no nos hemos presentado, - Mi nombre es Gabriel- y el tuyo pequeña rosa, le ha preguntado.

Mi nombre...no tengo un nombre, sólo soy una simple rosa entre muchas. -pero el joven le a recalcado-

Pero si eres una rosa hermosa, algo triste, y si tienes alguien especial en quien pensar seguro es como mi flor, la cual te platique que es unica entre muchas y que en algun lugar la encontrare a mi espera.

Si mi querido cuidador, pero alc recer estos cuerpos que me defienden de las temibles orugas deje herir a esa persona especial para mi que un día dejo de veni a verme, desde ese entonces que mis hojas han perdido su brillo. -Al escuchar a la pequeña flor, el amante de flores, ha recordado como cuidaba a su pequeña, y la falta que le hacia.-

No te preocupes, yo te cuidare hasta que puedas encontrar a tu amor, si a el le importas sabra que tu no lo quisiste herir y vendra en tu busqueda.

Con ello la rosa ha dejado que él le cuide sus hojas y pétalos, ha bebido de sus brebajes para fortalecerse, se siente enamorada de su amado y espera que regrese para poder conversar de todo lo sucedido, haciendose sentir que nunca se hicieron falta. Por qué el debe estar en algun lugar fuera de la isla pensando en ella. En su pequeña rosa, en su pequeña de porcelana.

:::Continuara:::




domingo, octubre 18, 2009


El joven y la Rosa

Mi historia no puede comenzar con un "Erase una vez..." ya que estoy aquí, observando en la quietud lo que me entregan. Hoy es mi primera noche sin estrellas, me encuentro aquí en aquel lugar donde me haz dejado. Día tras día he podido ver como mi alrededor está haciendo colapsar mi frágil escudo de porcelana, ya no puedo controlar las reacciones de mi cuerpo golpeado, sólo dejó que me hagan un mal menor, para luego intentar sanar.

Soy una pequeña flor, la cual conociste ingenua y débil. En mi corazón no existía maldad, pero debía defenderme a como de lugar, por ello antes de conocerte forjé en mi, pequeños cuerpos los que valientemente me ayudarían, dando una imagen de una flor feroz, pero no era más que una pequeña rosa con cuatro espinas escondida en una burbuja. Y yo que me creía terrible proyectando aquella imagen. -sonreí-.

Antes de conocerte fabricaba y fabricaba arduamente cada una de aquellas pequeñas que me ayudarían a escudarme del mundo, de la maldad de la gente, de su insensatez y egoísmo, pero habían otros que me cuidaban pero que sin más llegaban a sacarme cada uno de mis pétalos y rasgaban mi cuerpo.

Antes de ti, nadie logro preguntarse si era necesario saber por qué. ¿por qué me esforzaba arduamente en querer tener un escudo que muchas veces no serviría de nada?, pues no hasta ese entonces nadie se pregunto, ni siquiera saber por que sentía que aquel ambiente era una hostilidad para mi.

Pero bueno, se que mi vida tiene una importancia, entrego aquel aroma que tanto te agrada, te entrego belleza y suavidad, pero creo que para otros no importa y no tiene mayor relevancia...pero tu mi amigo, si tu mi amigo lo pudiste ver, viste mi escencia, siendo muy bello para mi pequeño corazón.


Todos los días que has entregado para mi cuidado han sido los más especiales, los más queridos, consideré que yo era única para tu mundo, que sólo existía yo, pero en nuestra última conversación me has dejado aquí, por que te he tratado mal y abuse de tus cuidados, ya no debes quererme, ni siquiera pensar en mi.

Mi vida es corta, y como no se si un día volveremos a ver mi pequeño amigo aquí te entrego una historia que ha pasado en aquel pequeño mundo en el cual ambos vivíamos.

Un día estando medio desvelada logré divisar en la lejanía una mujer, desde donde estoy se veía enorme, parecía algo triste, no sé por qué...-cuando llego a mi, que no crees!! pense que me iba pisar mis hojas. Quería gritarle -¡NOO!, no me pises, no mis hojas, son delicadas y tardan en crecer, no me pises por favor que no soy una hierba, pero tenía temor a que se asustara con mi imagen de flor feroz.

Pero, cuando ya estaba casi encima me quedo viendo, y con una de sus manos acarició mis pétalos, y cuando le iba agradecer por su cariño e
lla se marchó. Me di cuenta de que era una joven que admiraba a las flores que gustaba de su aroma. Al tiempo de verla todos los días pasar por el camino del bosque, siempre me quedaba mirando, debo ser hermosa y distinguida por que siempre se detiene a verme.

Un día al acercarse a mi me comenzó a cantar, yo estaba muy contenta de que me hiciera compañía, Oh! no pude resistir y la salude, ella se sorprendió de que nosotras las flores pudieramos hablar yo me reí, le dije que yo era una flor feroz y que tuviera cuidado con mis cuerpos puntudos que podrían hacerle daño y ella me quedo viendo como si fuera una ternura y me ha dicho pero si pareces tan débil y marchita, me haz llamado la atención por que te veo triste -Que yo me he quedado sorprendida con lo que la joven me decia.-


-...Y yo creyendo que era hermosa.-...Me he colocado triste -ella me ha dicho- por que te has colocado triste, yo te quiero cuidar finalizó.

Yo le he dicho -Cuanto lo siento señorita, pero creí que me encontrabas hermosa y me he desilucionado de mi.
la niña me ha dicho - eres hermosa, pero tienes tristeza en tus pétalos de rosa.-

Soy una flor, una rosa, vez tengo mis espinas y mis pétalos de color rojo. Pero estoy sola aquí esa debe ser mi tristeza, pero descuida soy una flor feroz, me defiendo de orugas y cuanto bichito intente atacarme, pero soy muy amiga de las mariquitas que me traen rocio todas las mañanas.

Una mañana a llegado un con hombre, al cual habia visto en otras ocaciones, el sanaba pequeñas al igual que yo, recupero a las petunias de una peste horrible, salvo a las fuccias de terribles orugas, pero conmigo nunca había interactuado.

No como tu lo hiciste, un día igual que él te me acercaste, pero tu me defendias de todo mal que pudiera hacerme daño, para ti me sentía importante, única en el mundo, que sólo exista en tu planeta. Pero un día te enfadaste conmigo y nunca más regresaste, aun recuerdo aquel dia donde nacieron mis espinas y sangraste. - creo que si alguien hoy me hace desaparecer, en cualquier instante de esta vida, no podrás saber lo arrepentida que estuve aquel día y nunca podré decirte todo lo que te quise.

Aquel día que llegó la chica con el hombre, estos conversaban pero no podia saber que decian, me hicieron cariños y me regaban todos los días. Una mañana llego él sólo y conversaba conmigo y me decia que cuando era más joven el tenía una pequeña flor, asi como yo roja y muy alegre, pero que un día tuvo que irse y no ha podido volver a su pequeña por que no ha encontrado rastros de ella, piensa que se la ha comido alguna bestia del bosque, siempre me dice, que no existe más que un ejemplar entre millones de aquella flor, que su belleza es motivo suficiente para que al mirar las estrellas, la recuerde y sea feliz.

Él se ha quedado viendo el bosque en profundidad diciendo -Mi flor está allí, en alguna parte-.

:::Continuara::::